Oleo sobre lienzo pintado a mano, copia del original.
Medida aproximada: 60cm x 50cm.
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COMENTARIO DE LA OBRA
Representa el momento en el que Dios crea a su imagen y semejanza al hombre, en el que le da vida y alma. Adán aparece recostado sobre la tierra, de la que se ha servido Dios para crearle. El cuerpo está relajado, no manifiesta fuerza alguna.
Miguel Ángel representó a un Adán de extraordinaria belleza y con un cuerpo musculoso, es la creación del hombre perfecto que, caído del pecado, será rescatado sólo con Jesús, el que será el nuevo Adán. También fue interpretada esta pintura como la bajada del Espíritu Santo, siendo así el encuentro entre Padre, Hijo y Espíritu Santo.
Entre los ángeles que están aferrados a Dios, hay una figura femenina, que según algunas hipótesis pudiera ser Eva, la compañera de Adán, o María elegida desde el principio de los tiempos como madre del Redentor, de hecho podría ser que el niño que se está agarrando a sus piernas sea Jesús.
Es un conjunto de una gran belleza y universalidad. Se trata de un fragmento del fresco de la Capilla Sixtina de El Vaticano.